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101 años del explorador del modernismo en México: Juan Sordo Madaleno

Escrito por: Jimena Orvañanos | octubre 28, 2017

Puedes leer este artículo en: Español | English | 中國

Hoy, en la fecha que sería su cumpleaños número 101, recordamos a Juan Sordo Madaleno, uno de los pioneros de la arquitectura moderna en México, la cual apenas llegaba al país en la segunda década del siglo XX.

Además de su contribución en gran medida al International Style y su obra mayormente influenciada por Le Corbusier y Walter Gropius, Juan se concentró en la creación de una arquitectura singular que iba mucho más allá de un estilo arquitectónico establecido, tomando en cuenta al hombre como lo fundamental en su quehacer arquitectónico. Dichos en palabras propias, el ser humano es a quien deberían de estar destinadas todas las creaciones de la arquitectura.

“Nuestra Arquitectura Moderna se caracteriza por un racionalismo que quisiera ser completo; un funcionalismo que quisiera ser integral; lo que la hace parecer de repente, inhumana”.
– Arq. Juan Sordo Madaleno

Los negocios de su padre, dedicados al desarrollo de fincas urbanas, y la especial amistad que tenía su familia con el arquitecto español José Arnal hicieron que Juan creciera en un entorno muy relacionado al arte y la arquitectura, llevándolo a ingresar en 1934 a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Se tituló como arquitecto en 1939 con el “Proyecto de Comercios y Departamentos”, ubicado en las calles de Monterrey y Álvaro Obregón de la colonia Roma. Con la construcción de este edificio Juan inauguró la sociedad con Augusto H. Álvarez. Juntos desarrollaron una arquitectura con un claro sello funcionalista, especialmente en edificios de departamentos y oficinas, los cuales contemplaban comercio en planta baja.

El edificio Reforma y Morelos (1946)  es considerado como uno de los más representativos de esta colaboración. Ann Binkley Horn, crítica de arquitectura de la revista Architectural Record, lo describió como “uno de los mejores edificios de oficinas de México”, ya que la simetría de su forma vertical y la aparente liviandad de losas, así como sus muros acristalados de piso a techo, lo distinguían inigualablemente de un edificio de oficinas convencional de los años 40s.

También se dedicó a desarrollar una serie de proyectos de manera individual, aportando el más puro estilo internacional: como la Torre Anáhuac(1958), uno de los primeros rascacielos de la ciudad; la Iglesia de San Ignacio de Loyola(1961), en la que imprimió un sentido de sobriedad; y el centro comercial Bosques de las Lomas, considerado como una de las más audaces soluciones de la época. Ejemplos que siguen siendo parte del imaginario colectivo de la Ciudad de México.

A partir de 1960, se asoció con José Adolfo Wiechers. De esta sociedad resultó una gran variedad de proyectos de diversas tipologías, desde edificios gubernamentales y conjuntos industriales hasta hoteles y centros comerciales. Podemos mencionar los laboratorios Merck, Sharp & Dohme(1960), que forman parte de su serie de conjuntos industriales; el Hotel María Isabel(1961), que sigue en pie en Paseo de la Reforma con vista al Ángel de la Independencia; Palmas 555(1975), edificio de oficinas con atrevidos desfaces; los Hoteles Presidente en Acapulco(1959), Cozumel(1969), Cancún y Chapultepec(1977); y sin dejar a un lado, el edificio más icónico de esta alianza, el Palacio de Justicia(1964).

En los últimos años de la carrera profesional de Juan Sordo Madaleno, se formó la sociedad Sordo-Álvarez-Wiechers para la construcción del Centro Bancomer(1974) al sur de la Ciudad de México. Una obra destacada por la creación de un espacio en el que convergen luces y sombras gracias a la estructura modular de su interior.

Es común percibir que la mayoría de las obras de Juan fueron resultado de valiosas colaboraciones, no sólo con grandes arquitectos, sino con escultores, diseñadores industriales y pintores. Tratando de realizar un diseño integral en toda su expresión y siguiendo uno de los principios fundamentales de la Bauhaus: La alianza interdisciplinaria en el diseño.

Si examinamos el archivo histórico de Sordo Madaleno encontraremos la escultura “Los Amantes” de Mathias Goeritz recibiendo a los visitantes del hotel Presidente Acapulco; mobiliario de Clara Porset en el Cine París (1954) y en varios de sus proyectos residenciales, como Conscripto 100(1953), y; así como obras de Chucho Reyes que complementan los espacios de su última casa habitación Reforma 2076(1981).

Javier Sordo Madaleno y sus hijos (Javier, José Juan y Fernando Sordo Madaleno de Haro) han continuado con el legado que les dejó el primer arquitecto de la familia. Juntos han expandido los horizontes de la firma, siempre reconociendo la grandeza de su origen y el hecho de que, sin su fundador, la arquitectura mexicana no sería la misma.

En el Archivo Sordo Madaleno se resguarda el valor arquitectónico del legado de Juan, el cual junto con todas sus obras arquitectónicas que siguen en pie, es muestra de que el arquitecto tuvo una vida y obra sumamente prolífica, además de demostrar un estilo artístico admirable por su proporción y diseño, perdurando por más de 80 años.

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