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¿Qué representa el proceso creativo conceptual?

Escrito por: Marisol Flores | julio 27, 2020

Puedes leer este artículo en: Español

Definitivamente podríamos considerar la etapa conceptual del proyecto arquitectónico como un gran reto en el siglo XXI, donde muchas veces se requieren propuestas de rápido alcance y se sacrifican muchos factores necesarios para un proyecto que transforme de manera positiva su entorno inmediato. Ahí es donde recae nuestra responsabilidad como arquitectos para crear edificios o planes maestros que sean agentes de cambio en esta sociedad tan demandante.

La fase conceptual es una de las más enriquecedoras y, por momentos, la más apresurada de todo el proceso de diseño, desde su concepción hasta la presentación final al cliente. Al momento de recibir la invitación del cliente para la realización de una primera idea, del carácter que sea, implica una nueva oportunidad para crear experiencias, de sumergirnos en el imaginario, así como de relatar una historia diferente.

Croquis interior, © Sordo Madaleno Arquitectos, sketch por SMA

Cuando disponemos de los datos generales del proyecto, por ejemplo: ubicación, tipología, usuarios u objetivo, se empieza a tener una clara idea del camino hacia esta nueva narración. Sin embargo, se debe de tomar el tiempo necesario para la investigación de todos los factores que intervienen –contexto histórico, cultural, social, el terreno–, así como para el análisis de estos elementos. Es, entonces, donde surgen preguntas que nos ayudarán a dar el gran paso hacia el proceso de  diseño, hacia esta gran experiencia.

¿Qué se quiere ofrecer?  ¿Qué elementos del contexto queremos resaltar? ¿Cuál es el eje rector de diseño? Y, en cuanto a esta última pregunta, nos referimos precisamente al término tan codiciado: “el concepto”.

Diagrama de síntesis de concepto, © Sordo Madaleno Arquitectos

El concepto es un término abstracto que abarca un sinfín de horizontes. A nuestro punto de vista, el concepto puede ser entendido como la intención principal en nuestro proceso creativo.

Por ejemplo, donde existen proyectos con contextos históricos y arquitectónicos de gran trascendencia, el concepto va de la mano con la reinterpretación de los espacios que han sido memorables a través del tiempo y sobre cómo adaptarlos a la actualidad. En otros, donde hay un contexto natural impresionante, nuestro eje de diseño será la convivencia armónica con lo existente; y en algunos otros casos, donde se presentan terrenos como un lienzo en blanco, éstos se vuelven los más complicados puesto que se debe ser más perceptivo e intuitivo para contar la historia correcta.

Teniendo claro el concepto, la imaginación empieza a volar. Con todos los materiales posibles, como maquetas, sketches, diagramas, ilustraciones, soft renders, el proyecto comienza a alimentarse. Workshops de equipo –en los que se llegan a acuerdos que lo modifican de manera positiva–, juntas de diseño y más aportaciones producen que al final cada elemento de diseño se una con el siguiente formando un sistema, tanto proyectual, como de trabajo en equipo.

Ilustración digital, © Sordo Madaleno Arquitectos, sketch por SMA

Tal como menciona Rafael Aranda en su conferencia “Creatividad compartida”,  haciendo énfasis en la frase del pedagogo José Antonio Marina: “la creatividad compartida es la que permite a un grupo de personas no necesariamente extraordinarias obtener resultados extraordinarios”.

Para concluir nuestro diseño se contempla la síntesis de toda la información generada en la presentación conceptual. Este punto es clave ya que es lo único que realmente el cliente percibe sobre el proceso, por lo que debe exponerse con el proyecto y apoyar nuestra versión.

Diferentes ejemplos de representación arquitectónica: Sketch y Axonométrico explotado, © Sordo Madaleno Arquitectos

Tal presentación final debe ir de la mano del concepto. Desde su portada, la cromática, la elección de colores, el material a presentar, referencias de atmósferas, artísticas y/o de experiencias, hasta diagramas y renders finales, son éstos los elementos vitales para potencializar la propuesta.

Aunque a veces los ritmos de trabajo nos aceleran para una presentación conceptual, mientras se desarrolle el proceso creativo adecuado, el proyecto será positivo para su contexto.

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Marisol Flores es arquitecta por la Universidad Nacional Autónoma de México (2015). Actualmente es gerente creativa del equipo del director Andrés Muñoz en Sordo Madaleno Arquitectos. Desde el inicio de su experiencia laboral, ha trabajado muy de cerca en el proceso conceptual de diferentes proyectos, potencializando su sensibilidad gráfica y de diseño. Es apasionada de la investigación para presentar cada proyecto nuevo con un discurso arquitectónico sólido, desde su concepción hasta el producto final.

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